BREVE RESEÑA HISTÓRICA SOBRE LOS SUEÑOS EN LA ANTIGÜEDAD

Es evidente que al hablar de un período tan largo que va desde el S.IV a.C., la Edad Clásica, los presocráticos S.V. o la democracia griega, hasta el S.VI d.C., no es esperable que haya una única manera de ver este fenómeno tan misterioso de cómo se concebían los sueños en la antigüedad. En esta oportunidad, nos circunscribiremos al mundo griego y las dos visiones predominantes que se sostenían con respecto a este tema que es además, desde mi punto de vista, la que se conserva, hasta el día de hoy. 


Una corriente es la visión médica, encargada de todos los aspectos fisiológicos y físicos, la que podríamos englobar dentro de la concepción científica del momento. Y la segunda es la visión religiosa que con el tiempo se transformará en la visión psicológica. Recordemos que cuando hablamos de religión en estas épocas (y fijaros que no digo época sino que lo escribo en plural) hablamos de lo religioso y mitológico como dentro de una misma noción, si bien en la Edad Media, lo religioso tomará otra dimensión más hegemónica y excluyente en torno a un solo Dios.


Entonces, como veníamos diciendo, esta segunda concepción en esta época politeísta será la de los sueños como enviados por los dioses, una concepción religiosa que mantiene las diversificaciones de las diferentes deidades cada una con sus atributos y cualidades específicos. Para daros un pequeño ejemplo: No es lo mismo que se aparezca en un sueño Artemisa, Hermes o Hades. Prestar atención que utilicé el verbo “aparecer” porque en la antigüedad no se “tenía o hacía” un sueño, sino que los sueños eran mensajes que se “aparecían” al soñante para revelarle algo del más allá. Cada uno de estos tendrá cualidades diferentes que tendrán que ver con tareas distintas que se obligaba hacer luego, entre estas acciones figuran: exponer el sueño a Helios (al sol) como un proceso purificatorio o algo con agua, hacer un lavaje. 


Hay otro aspecto a tener en cuenta además de estas dos concepciones es poder apreciar qué valor se le asignan a los sueños en general y esto va a variar según quién se esté pronunciando, quién será el exponente del momento. En otras palabras, nos estamos refiriéndonos al valor que se le da a lo irracional (podemos pensar cómo esto nos llega hasta la actualidad, con qué actitud abarcamos este fenómeno que nos ocupa pues esto implicará la forma en que nos acercamos al tema). 


Dentro de los mayores representantes de la primera concepción médica tenemos a Hipócrates. Hipócrates sostiene que cuando nuestra mente está despierta nuestra alma se divide en nuestros sentidos pero cuando dormimos el alma despierta ya que no está bajo la servidumbre del cuerpo, entonces puede conocer todo, tiene rienda suelta. Los sueños involucran un sistema higiénico donde el alma puede percibir la enfermedad. El se encargará de estos sueños y dirá que hay otro tipo de sueños que tendrán que ver con los mensajes de los dioses y las acciones que el propio soñante tendrá que hacer al respecto como mencionaba arriba. Hipócrates, padre de la medicina, no intervendrá en estos últimos para los que el destino es otro y es aquí donde entraría la concepción de tipo religiosa/mitológica/psicológica de los sueños inspirados por los dioses, tal y como dije arriba en la que entraremos de lleno en un momento. A la visión médica de Hipócrates, Aristóteles es su sucesor de esta línea con sus tres tratados en relación a los sueños: Acerca del sueño y de la vigilia. Acerca de los ensueños. Acerca de la adivinación por el sueño. En el primero de ellos expone una teoría fisiológica sobre los sueños y la digestión como causante de los mismos. En el segundo tratado hablará de la fantasía como imágenes ilusorias que son la naturaleza de los ensueños pero más que como la característica de una mente creativa como un error de los sentidos que son deformaciones de la realidad y por ende, sin valor alguno. Y el tercer tratado sobre la adivinación asevera que los sueños no son proféticos, ni son mensajes enviados por los dioses. Y en cuanto a las relaciones entre los sueños (como ensueños) y la vigilia: Las imágenes residuales son las que producen los sueños, lo que Freud conceptualizará aunque muy posteriormente (1900) como restos diurnos. Aristóteles dirá que cuanto más nítidos son los sueños más equilibrado está el cuerpo en general, concepción fisiológica y médica válida del momento.


Dentro de la segunda categoría inicial, de los sueños inspirados por los dioses, se podría pensar en la práctica de la incubación. Desde el año 300 a.C. Comienza la práctica de la cura por el sueño. Las personas que tenían un conflicto más de tipo moral (no una enfermedad física) ingresaban al templo dedicado a Esculapio/Asclepio, dios de la medicina, allí pasaban un período indeterminado de abstinencia y purificación. En este recinto se relajaban, se desintoxicaban y liberaban tensiones. Había una segunda fase que consistía en informar a los intérpretes de sueños qué soñaban hasta tener el “sueño que los curaría” porque los sueños, como ya hemos mencionado, eran información de los dioses y eran los dioses los que decían lo que tenían que hacer o cómo debían curarles. Aquí surge el concepto de la oniromancia que está relacionado con la magia o la adivinación a través de los sueños, lo más tarde se llamará onirocrítica que alude a la clasificación y sistematización del estudio de los sueños y la elaboración de claves simbólicas o como los solemos conocer: los Diccionario de sueños. Pero continuemos con este ritual de incubación, como se lo conocía, que era la estadía en estos templos por el tiempo que fuera necesario hasta tener el sueño que los curaba. Estos recintos han durado aproximadamente desde el SVI al SIV d.C. 


¿Cuándo la oniromancia se transforma en la onirocríca? La pregunta es muy fácil si pensamos en la primera sistematización que se hace de los sueños. Su mayor exponente fue  Artemidoro de Daldis (S. II d.C.) donde brinda las claves para la interpretación y el funcionamiento, creando una especie de glosario (no es otra cosa de lo que hoy hace el ChatGPT o la IA pero en texto escrito en papel), recordar en este punto que el período que abarcamos incluye el cambio de la oralidad a la escritura. Siguiendo con este pasaje de lo oral a lo escrito, se puede decir: el primer Diccionario de sueños, si bien es algo que ha abierto el campo de la comprensión también lo ha restringido a interpretaciones más rígidas que muchas veces no eran acertadas, es por esto que se dejan de consultar quedando relegado a un conocimiento más místico y adivinatorio, me pregunto si es algo por el estilo lo que sucederá con la red y que conste que, lamentablemente estamos, con esta presentación, contribuyendo a ello. 


Como conclusión observo que hoy en día hay una fascinación e interés secreto y compartido en torno el tema de los sueños (ensueños) que no nos deja indiferentes, creamos en ellos o no, recordemos los sueños o no pues algo se mantiene dentro de lo esotérico que no deja de ser lo perteneciente a las ciencias ocultas y es algo que nos llama, nos interpela y nos conecta con la humanidad pero más desde el punto de vista humano que virtual. Pero eso ya es tema del siguiente encuentro y vendrá con la Edad Media.

Next
Next

YOGA & JUNG. 2DA PARTE. SIMBOLISMO DE LAS POSTURAS DEL ÁRBOL Y LA MONTAÑA